Sweet, sweet… Así es uno de mis sitios favoritos, en el que sé cuando entro, pero no cuando salgo. Ubicado en Reyes Católicos, con una puerta maravillosamente mint. Ellas son especiales, y siempre están con una sonrisa en la boca, encantadas de escucharte y de ponerte un café con mucho mucho amor. Sí, ellas son amor. Creo que no podría decirlo de otra manera. Aun recuerdo cuando cruzaba esa puerta tan preciosa, y me sonreían aun sin haberme dicho una palabra.

Es uno de esos sitios en los que me perdería, y es que cada rincón esta lleno de felicidad e ilusión. Y qué decir de sus cupcakes, de las cookies, batidos y cafés endulzados de sonrisas.

Este sitio me inspira, me inspira dulzura, amor y café.

Olatz y Garazi, Garazi y Olatz.

Cómo empieza todo.

Todo empezó cocinando en casa para pasar esas tardes frías de invierno. Le empezamos a coger gusto al olor que quedaba en toda la casa después de hornear tanto dulce, y lo que empezó siendo un pasatiempo pasó a ser casi una obligación en las comidas y cenas familiares y de amigos. Poco a poco nos empezaron a pedir tartas para que otras personas celebrasen sus momentos especiales, y teniendo en cuenta que nos encontrábamos en un momento de la vida que teníamos que tomar decisiones no dudamos en tirarnos a la piscina y montar lo que empezaba a ser un sueño más cercano.

11 de julio de 2014.

No podemos decir que fuese el mejor día de nuestra vida. Teníamos muchísima ilusión con lo que desde ese día iba a ser nuestra casa. Pero la ilusión venía acompañada de miedo, mucho miedo. Y los pocos clientes que entraban (que no eran ni familia ni amigos obviamente…) eran un reto. Pero los días fueron pasando y después de 834 días todo es muy diferente. Es una alegría cada vez que entra un cliente y una superación cada vez que alguien nos hace un encargo para celebrar cosas súper especiales de sus vidas.

Lo que más os satisface.

Nuestra idea siempre fue crear un pequeño rincón en el que la gente se sintiese como en casa. Y creemos que hemos conseguido trasmitir esa sensación a cada persona que viene a pasar un rato a Sweet Roma. Hemos creado entre todos una familia (incluso hay conversaciones entre diferentes grupos de diferentes mesas) y hemos hecho amigos de esos que realmente sabes que son parte importante de tu vida, y todo empezó con algún simple café o infusión.

Nos encanta ser partícipes de celebraciones y poder “entrar” en esas casas en las que se celebran cumpleaños, bodas, jubilaciones… y ver las caras de la gente cuando abrimos las cajas en las que están las tartas que nos han encargado, e imposible no emocionarse cuando alguien te dice que has hecho FELIZ a alguien mediante tu trabajo…

Un sueño.

Muchos de nuestros sueños ya se están cumpliendo gracias a poder abrir esa puerta mint cada día, y creemos que no podemos pedir mucho más de lo que ya tenemos. Lo único que queremos es seguir viendo las caras que día tras día nos acompañan y seguir viendo crecer a los niños que incluso hemos visto primero dentro de las tripas de sus madres, les hemos visto nacer y empezar a andar y hablar.

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26 octubre, 2016

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