Si hay una ciudad en la que me gusta perderme, sin duda, es Pamplona. Quizás sea porque me vio crecer. Creo que es una de esas ciudades imperdibles, capaces de rellenarte de energía a más no poder.

Cercana y en armonía. Empezando desde su Casco Viejo, pasando por la bella Plaza del Castillo, siguiendo por la Taconera, y cruzando la Ciudadela. Y sí, un millón de rincones más.

Nos encantó perdernos por las pequeñas y no tan pequeñas calles del Casco Viejo. De un lado para el otro, atravesandolas y mirando casi al cielo para ver sus maravillosas casas que las rodean.


Express, muy express, pero siempre es un placer volver a verte Pamplona. Eres maravilla.

Maisonnave
C/ Curia 4

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6 septiembre, 2016

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