Al otro lado de la ría, nos espera un paseo infinito. Un paseo maravilloso para perderse por el Casco Viejo, por esas calles, cada cual más bonita. Esos sitios que te enganchan, con un café de por medio.


Que me encanta llegar andando al Guggenheim, ver cómo se hace más grande cuando te acercas. Sentir ese aire que te envuelve y descubrir cosas nuevas.


Sentarme a mirar el tiempo, o simplemente a ti. Me maravilla pasar por sus puentes y sentirme distinta en cada uno de ellos. Mirar la ría, y saludar a los barcos llenos de ilusión.


¿Y qué me dices del atardecer? Cada cual más distinto, dependiendo de por dónde lo mires. Pero qué mágico es ese momento, en que las luces se pierden en el agua y nos recuerdan que la noche ha llegado.


Al despertar, seguiré paseando, perdiéndome por sus calles y descubriendo cosas nuevas cada día, que me enganchan a ti.

Hasta pronto, Bilbo!

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25 julio, 2016

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